Las cigüeñas de Alcalá

La cigüeña blanca –la especie que habita Alcalá- es posiblemente el ave más popular para el hombre: primero vivió en árboles pero, una vez surgidas las ciudades, tardó muy poco en avecindarse, distinguiendo con sus nidos los edificios más sobresalientes. En las iglesias encontró un lugar seguro e inaccesible donde construir su residencia.
¿Por qué Alcalá de Henares ha gustado desde siempre a las cigüeñas?
Por dos razones: porque tiene muchas iglesias donde nidificar, y porque está situada en la vega del río Henares, que dispone de campos de cultivo en los que pueden encontrar comida. En la actualidad, la presencia del vertedero también favorece su asentamiento, ya que los terrenos cultivados se han reducido, y la basura constituye una forma fácil de nutrirse.

El resultado es que, tras una situación crítica en la que se temió por la desaparición de estas aves
–sólo 11 parejas entre 1986 y 1987-, la población de cigüeñas ha ido en aumento hasta nuestros días, con un censo cercano a las 90 parejas.
Además, la presencia de estas aves en la ciudad es cada vez más marcada.
Los plazos migratorios se van acortando, e incluso una buena parte de las cigüeñas viaja a lugares muy cercanos y regresa de vez en cuando a Alcalá para controlar sus nidos, antes de ocuparlos definitivamente.
**Fuente de la información: 'Las Cigüeñas de Alcalá'.
Textos: Juan Prieto Martín.
Fotografías: E. del Campo, J. Prieto, J.C. Rincón, P. Prieto, J.J. Díaz, E. Estalrich, J. Hernández, E. Diéguez, P. Arechavala, A. Larrán, M. Cruz, R. Carbajal, I. Espínola, E. Segura, J. Herrera, C. Fernández, E. Castillejos, E. Martínez y J.F. Marco.

